Siempre
he creído y seguiré creyendo que una película basada en un libro jamás podrá
trasmitir o hacer sentir lo que un libro te hace sentir. Una película por muy
buena que sea nunca tendrá comparación con un buen libro.
La obra de Fernando de Rojas, La Celestina, fue llevada a la pantalla
grande por el director Gerardo Vera en 1996. Protagonizada por Penélope Cruz, que
da vida a la hermosa de Melibea, Juan Diego Botto, que interpreta al
enamoradísimo Calisto y Terele Pávez, que hace a la alcahueta de Celestina.
Actores secundarios: Maribel Verdú (Areúsa), Candela Peña (Elicia), Jordi Molla
(Pármeno), Nancho Novo (Sempronio), Nathalie Seseña (Lucrecia), Lluis Homar
(Pleberio), Ana Lizaran (Alisa), Sergio Villanueva (Tristán), Carlos Fuentes
(Sosia), Ángel de Andrés López (Centurio) y Rodrigo García (Crito).
Este filme no rompe la secuencia de la
historia. La sigue tal cual está en el libro, aunque omite y resume demasiado
los diálogos de los personajes. Los monólogos igual son resumidos a unas
cuantas líneas. Esta brevedad en las conversaciones de los actores no quita los
elementos importantes, ya que las cuestiones significativas de la obra sí se dan
a notar a través del transcurso de la película. Otra diferencia que se puede
apreciar son los cambios de escenarios. En la cinta hay unos cuantos escenarios
que no aparecen en la obra de Fernando de Rojas, también hay conversaciones que
se dan cuando los personajes se encuentran haciendo alguna actividad y en
cambio en el libro estas charlas se llevan en total sosiego.
Las locaciones en donde se filmó la cinta
son muy acertadas, ya que llevan al espectador a la Edad Mediad. Los escenarios
como castillos, calles y mercados dan una total ambientación de aquellos
tiempos, al igual que las vestimentas y la música que no para en toda la
película, son una combinación perfecta para envolver al amante de las películas
medievales. Diría que las locaciones, el vestuario y la música son de las cosas
que se pueden rescatar de esta cinta.
Las únicas actuaciones que yo creo
convincentes y buenas son la de Terele Pávez (Celestina) y la de Maribel Verdú
(Areúsa). La primera es una actriz que se metió de lleno en su papel. Sus
diálogos y gestos son hipnotizadores. Muestra con una gran realidad a una vieja
alcahueta y conocedora de la vida. La segunda llena la pantalla de sensualidad
y de escenas totalmente eróticas, pero también su actuación es muy buena al
reflejar a una ramera con ambiciones y al final a una mujer con una sed de
venganza por el asesinato de su proxeneta. De ahí en más siento que los otros
actores no sobresalen en sus interpretaciones.
La película no llena todos los requisitos
para ser un gran filme. Sin embargo, sirve para complementar y tener un mejor
entendimiento de la obra de Fernando de Rojas. Así que si tienes la
oportunidad, el tiempo y la disposición sería bueno que la vieras y entonces tú
podrías hacer una crítica buena o mala, y recomendar o no recomendar esta
película de La Celestina.
Erwin Alonso Ramírez
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